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29

Jan

Porque imagina que se te rompe algo, el vaso, por ejemplo, ese que tiras sin querer, y la gente se limita a traer una bayeta con agua y una escoba para los cristales. Pero imagina que tú no quieres la bayeta. Querías ese vaso. Te importaba ese vaso. No entiendes que esté roto. Entonces te pones a recoger los cristales uno a uno. Y tratas de pegarlos. Aunque, claro, mientras haces eso se te ha olvidado secar el agua con la bayeta. Y también se te ha olvidado la hora que es. Y, encima, hay veces que las cosas se rompen en siete trozos, y vale, las puedes pegar. Pero a veces se rompen en cien o más. ¿Entonces qué haces? Pues lo que él hacía era intentar pegarlas de todas formas. No abandonaba, aunque en el suelo hubiera cuatrocientos trozos. Y al final, sin querer, acababa dejando tirada a mucha gente, porque él estaba con el vaso. Que no era un vaso, era una persona.

21

Dec

(Source: thisisjustalife91)

23

Nov

Era perfectamente natural que te acordaras de él a la hora de las nostalgias, cuando uno se deja corromper por esas ausencias que llamamos recuerdos y hay que remendar con palabras y con imágenes tanto hueco insaciable.
Julio Cortázar. (via maquinadeltiempo)

(Source: flor-de-obsessao)

Rompí a llorar. Me encanta esa expresión. No se dice rompí a comer o rompí a caminar. Rompes a llorar o a reir. Creo que merece la pena hacerse añicos por esos sentimientos.
Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo.- Albert Espinosa. (via emeclementina)

15

Nov

Hablamos de que todo aquello… se acababa. Que un año más y cada uno volvería a su mundo.Marina, aparte de ser preciosa, se había convertido en la mejor de mis “amigos“. Una mujer siempre entiende a las cosas del corazón, o al menos lo parece, y yo siempre le hablaba de Isabel. Ella me escuchaba atenta, pero como con sus pensamientos puestos en otro sitio, y me hablaba de la suerte de Isabel, que siempre estaba en los míos. Que debía de ser bonita y afortunada. Pero el caso es que Marina nunca me hablaba de chicos, ni de novios, ni de nada que tuviera relación con ello. Parecía vivir solo para su carrera.Yo le preguntaba sobre ese tema. Que si tenía algún chico en sus pensamientos, tal vez en su pueblo.—¿Supongo que tendrás alguien en tu pueblo? —le pregunté más de una vez.—Claro. A mi familia…—No. Digo a algún mozo. Que una persona tan bonita como tú tiene que tener cientos de pretendientes.—No.—¡Anda ya…, no me lo puedo creer!—Puede ser. Y también que lo que tenga otra. Que el que a mi me guste, ande por otros caminos…—Paciencia. Seguro que algún día andáis los dos por el mismo. —Le dije, y entonces encogió sus hombros Marina y se fue.Al día siguiente me despedí de ella deseándole el mejor de los veranos; y sus ojos brillaron como los de Isabel.Quedó seria cuando la besé en la cara, sentados sobre la tapia que escuchó durante tantos días de nuestras cosas. La tenía cálida como un verano…, con aroma limpio.¡Y muy suave…!Marina era muy sensible a pesar de ser tan fuerte. Me vino a la memoria, un día que se presentó en la tapia con unos poemas de un vecino que dicen que fusilaron cerca; de la vega que teníamos a nuestros pies. Y que también decían que lo mataron por maricón, como a un delincuente.—Sería maricón… —decía Marina al leerme poemas de aquél granadino—, pero lo que reflejan sus letras hace templar hasta a la piel más insensible. Marina me los enseñaba a escondidas, me los leía despacio y sin que nadie más la escuchara, que decía, estaban prohibidos.Uno decía:«Sientoque arde en mis venas sangre,llama roja que va cociendomis pasiones en mi corazón.Mujeres, derramad agua,por favor;cuando todo se quema,solo las pavesas vuelan al viento». De un tal Lorca, que al parecer escribía cosas así.Al despedirnos noté tristeza y brillo de niebla en su mirada, entonces le dije que la echaría en falta, que me había acostumbrado a ella. Me respondió que ella también…, y se alejó lentamente, con su mano apoyada en su mejilla.
Antonio Guervara. No matéis al gorrión.Maravilla. Andalucía. Granada. Zújar.

Hablamos de que todo aquello se acababa. Que un año más y cada uno volvería a su mundo.
Marina, aparte de ser preciosa, se había convertido en la mejor de mis “amigos“.
Una mujer siempre entiende a las cosas del corazón, o al menos lo parece, y yo siempre le hablaba de Isabel.

Ella me escuchaba atenta, pero como con sus pensamientos puestos en otro sitio, y me hablaba de la suerte de Isabel, que siempre estaba en los míos. Que debía de ser bonita y afortunada. Pero el caso es que Marina nunca me hablaba de chicos, ni de novios, ni de nada que tuviera relación con ello.
Parecía vivir solo para su carrera.
Yo le preguntaba sobre ese tema. Que si tenía algún chico en sus pensamientos, tal vez en su pueblo.

—¿Supongo que tendrás alguien en tu pueblo? —le pregunté más de una vez.
—Claro. A mi familia…
—No. Digo a algún mozo. Que una persona tan bonita como tú tiene que tener cientos de pretendientes.
—No.
—¡Anda ya…, no me lo puedo creer!
—Puede ser. Y también que lo que tenga otra. Que el que a mi me guste, ande por otros caminos…
—Paciencia. Seguro que algún día andáis los dos por el mismo. —Le dije, y entonces encogió sus hombros Marina y se fue.

Al día siguiente me despedí de ella deseándole el mejor de los veranos; y sus ojos brillaron como los de Isabel.
Quedó seria cuando la besé en la cara, sentados sobre la tapia que escuchó durante tantos días de nuestras cosas. La tenía cálida como un verano…, con aroma limpio.
¡Y muy suave…!
Marina era muy sensible a pesar de ser tan fuerte.
Me vino a la memoria, un día que se presentó en la tapia con unos poemas de un vecino que dicen que fusilaron cerca; de la vega que teníamos a nuestros pies. Y que también decían que lo mataron por maricón, como a un delincuente.

—Sería maricón… —decía Marina al leerme poemas de aquél granadino—, pero lo que reflejan sus letras hace templar hasta a la piel más insensible.
Marina me los enseñaba a escondidas, me los leía despacio y sin que nadie más la escuchara, que decía, estaban prohibidos.

Uno decía:

«Siento
que arde en mis venas sangre,
llama roja que va cociendo
mis pasiones en mi corazón.
Mujeres, derramad agua,
por favor;
cuando todo se quema,
solo las pavesas vuelan al viento».

De un tal Lorca, que al parecer escribía cosas así.

Al despedirnos noté tristeza y brillo de niebla en su mirada, entonces le dije que la echaría en falta, que me había acostumbrado a ella. Me respondió que ella también…, y se alejó lentamente, con su mano apoyada en su mejilla.

Antonio Guervara. No matéis al gorrión.
Maravilla. Andalucía. Granada. Zújar.

Gracias

Gracias

(Source: kityramonalovers)

04

Oct

“Que quiere Dios?? ¿El bien? ¿O que uno elija el camino del bien? Quizá el hombre que elije el mal es en cierto modo mejor que aquel a quien se le impone el bien”

“Que quiere Dios?? ¿El bien? ¿O que uno elija el camino del bien? Quizá el hombre que elije el mal es en cierto modo mejor que aquel a quien se le impone el bien”

(Source: muslamic)

tumblrbot asked: WHERE WOULD YOU MOST LIKE TO VISIT ON YOUR PLANET?

I love NYC, even without having been …

contandocoincidencias:

doloresdepalabra:

 



Los nadies.. Eduardo Galeano

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pié derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:Que no son, aunque sean.Que no hablan idiomas, sino dialectos.Que no profesan religiones, sino supersticiones.Que no hacen arte, sino artesanía.Que no practican cultura, sino folklore.Que no son seres humanos, sino recursos humanos.Que no tienen cara, sino brazos.Que no tienen nombre, sino número.Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

contandocoincidencias:

doloresdepalabra:

 

Los nadies.. Eduardo Galeano

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pié derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.